Canal interoceánico propuesto por el virrey de Nueva España, don Antonio María Bucareli y Ursúa, para poder transportar pertrechos, artillería y víveres desde la península ibérica hasta las costas de la Alta California (1773-80).


Mapa del istmo de Tehuantepec.
Litografía de Salazar (Méjico, 1810-1840)
(Fuente: Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: MEX-2/1).




En 1509, el extremeño Vasco Núñez de Balboa desembarcó en Tierra Firme como polizón de la expedición de Martín Fernández de Enciso, nombrado alcalde mayor de Nueva Andalucía, enviada en socorro del gobernador de la provincia de Nueva Andalucía, don Alonso de Ojeda, quien se había asentado en el poblado de San Sebastián de Urabá, en la actual costa colombiana de Antioquía. Debido a la beligerancia de los indios de la zona, que atacaban y estaban en constante lucha, los españoles se vieron obligados a abandonar el poblado, de forma que en diciembre de 1510 los españoles fundaron en la costa de enfrente del golfo de Urabá la primera ciudad en el continente americano, llamada Santa María la Antigua del Darién en honor a la Virgen de la Antigua de la catedral de Sevilla. Un año más tarde Núñez de Balboa consiguió que la corona le nombrase gobernador y capitán de la provincia del Darién. Balboa se dedicó a reconocer y conquistar para España las tierras situadas al oeste, de forma que el 25 de septiembre de 1513 Nuñez de Balboa divisó el océano Pacífico desde la cima de las montañas Urrucallala, bautizado como Mar del Sur y tomando posesión de él en las aguas de la Punta de Buena Vista en nombre de la reina de Castilla, Juana, y de su padre, Fernando el Católico, el 29 de septiembre. Desde entonces los españoles mostraron su preocupación para tratar de comunicar el océano atlántico con el Mar del Sur.



Ubicación del poblado de San Sebastián de Urabá, las ciudades de Santa María la Antigua del Darién y Nuestra Señora de la Concepción de Panamá, y la Punta de Buena Vista, donde Vasco Nuñez de Balboa tomó posesión del Mar del Sur en nombre de la reina de Castilla el 29 de septiembre de 1513 (Fuente: elaboración propia sobre un "Mapa geográfico de Tierra Firme y sus provincias de Veragua y Darien, Madrid, 1802", Biblioteca Nacional de España, BNE Virtual. Pinchad aquí para verlo en Google Maps).

Uno de los que mostró más interés en el nuevo mar fue Hernán Cortés, quien en mayo de 1522 escribió al rey Carlos I para informarle del descubrimiento y toma de posesión del Mar del Sur en las costas occidentales de Nueva España por cuatro españoles enviados por él. Cortés mandó construir un astillero en la costa descubierta, para lo cual fundó la villa de La Concepción de Zacatula, donde inició la construcción de dos carabelas y dos bergantines[01]. Hernán Cortés obtenía las maderas para la construcción de las naves de los bosques cercanos y la mano de obra de los indios de las tribus de la zona. Pero los pertrechos, armamento y otros elementos para los barcos debía traerlos desde Veracruz, situada a unas 230 leguas de distancia. Actualmente, la carretera que une estas dos ciudades mide 968 km. El astillero de no estaba bien situado, por lo que Hernán Cortés buscó otro lugar más idoneo y cercano a Veracruz. El sitio escogido fue Tehuantepec, un lugar perteneciente a su marquesado del Valle de Oaxaca que se encuentra al sur del istmo del mismo nombre, en la costa del Mar del Sur. La zona es un estrechamiento de tierra que ofrece el territorio centroamericano al oeste de la península de Yucatán, entre los actuales estados mejicanos de Tabasco y Chiapas al este, y Veracruz y Oaxaca al oeste, que mide unas 60 leguas ó 250 km[02].

Para la fundación del astillero de Tehuantepec, Cortés tuvo que asegurar el camino hasta él. El viaje comenzaba en Veracruz con una navegación de unos 250 km hasta la desembocadura del río Coatzacoalcos, en el extremo norte del istmo. Allí los españoles habían fundado la villa del Espíritu Santo en junio de 1522, que se mantendría en pie hasta 1640, pues el clima, las enfermedades y los ataques de los piratas ingleses y holandeses acabaron con ella. El rio Coatzacoalcos nace en la Sierra Atravesada, en el actual estado de Oaxaca; su cauce es tan abundante que lo convierte en el tercer rio del actual Méjico. Cortés comprobó que el río era navegable durante unas 40 leguas, es decir, las dos terceras partes de la longitud total del mismo. A partir de ahí, el viaje debía hacer por sendas, veredas y caminos de cómoda orografía que atravesaban un ancho paso entre las sierras que discurren entre Guatemala y Nueva España hasta llegar a Tehuantepec. La distancia recorrida desde Veracruz era la mitad de la necesaria hasta Zacatula y requería menos esfuerzo.

En junio de 1526 le llegó a Hernán Cortés una real célula del rey Carlos I informándole de la salida de las expediciones de fray García Jofre de Loaysa y del capitán Sebastián Caboto hacia las Molucas atravesando por el sur el estrecho recién descubierto por Magallanes. Conocedor de las actividades marítimas de Hernán Cortés en el Mar del Sur, el rey pedía a Cortés que enviase sus barcos hacia las islas de las Especierías en ayuda de ambas expediciones. La casualidad quiso que el patache “Santiago”, de tan solo 60 toneladas, se extraviara del grueso de la expedición de Loaysa y que, tras dos meses de travesía subiendo por la costa occidental de América, sus tripulantes llegasen exhaustos y sin provisiones hasta el puerto de Tehuantepec el 25 de julio 1526, donde fueron recogidos por los hombres de Cortés.

Al recibir la orden del monarca, Cortés preparó en el astillero de Tehuantepec tres carabelas a su costa para la expedición a las Molucas. Tras una corta navegación de prueba, las tres naves, "Florida", "Santiago" y "Espíritu Santo", partieron el 31 de octubre de 1527 del puerto de Zihuatanejo, al norte de Tehuantepec, con una tripulación de 110 hombres al mando de Álvaro de Saavedra Cerón, pariente de Cortés. En permanente guerra con los portugueses y sin conocer todavía la ruta del tornaviaje, que encontraría fray Andrés de Urdaneta en 1565, la expedición de Saavedra se convirtió en una pesadilla y tan solo entre seis y ocho hombres lograron regresar a España siete años después.



El "camino de Cortés", desde Veracruz hasta el astillero de Tehuantepec, donde Hernán Cortés construía sus barcos de exploración del Mar del Sur (Fuente: elaboración propia sobre un mapa de en un mapa de Méjico del Colton's "Atlas of the World: Illustrating Pghysical and Political Gography". New York - London, 1856. Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: "AT-24/59. Pinchad aquí para verlo en Google Maps).

Hernán Cortés viajó a España en 1528 para poner en orden sus asuntos y su actuación en Nueva España. El éxito de sus gestiones culminó el 27 de octubre de 1529, fecha en la reina Juana firmó unas capitulaciones que permitían a Cortés explorar y poblar islas y tierra firme en el Mar del Sur a su costa. Además, la reina le concedió el marquesado del Valle de Oaxaca y el título de capitán general de Nueva España y provincias y costas del mar del Sur.

A su regreso de España en 1529, en el astillero de Tehuantepec se comenzaron a construir dos nuevas naves, mientras que en el de Acapulco, fundado poco tiempo antes, ya se estaban construyendo otras dos, la ”San Marcos” y la ”San Miguel”. En junio de 1532 Cortés lanzó su primera expedición por el Mar del Sur; estaba al mando de su primo Diego Hurtado de Mendoza y formada por las dos naves de Acapulco. Los buques costearon rumbo norte hasta descubrir las islas Marías y se adentró en el llamado Mar de Cortés, que es la franja de agua existente entre el continente y la península de Baja California. Las tormentas y las malas condiciones les hicieron regresar, si bien el barco que tripulaba Hurtado de Mendoza se perdió, y con él toda la tripulación.

Hernán Cortés se trasladó a Tehuantepec y urgió la finalización de las naves que estaban en construcción para iniciar una segunda expedición, con tan mala suerte que el viento hizo que chocaran entre sí: uno de los barcos se fue a pique y el otro tuvo tantas averías que tuvieron que hacerle casi nuevo. De esta manera, en Tehuantepec se botaron el ”San Lárazo” y ”La Concepción”, que zarparon del puerto de Manzanillo en octubre de 1533 al mando de Diego de Becerra y Hernando de Grijalba. Este último regresó a Acapulco al año siguiente tras haber tomado posesión de las islas de Revillagigedo, pero Becerra fue asesinado por su piloto Fortún Jiménez, quien se apoderó del barco y se dirigió a las costas de la Baja California; finalmente, el piloto fue a su vez asesinado, y el resto de la tripulación regresó a Nueva España para ser apresados y juzgados.

Hernán Cortés volvió a construir otros dos barcos en Tehuantepec: el ”Santa Águeda” y el ”Santo Tomás”. Junto con el ”San Lárazo”, Cortés se hizo a la mar al frente de su tercera expedición en 1535 desde el puerto de Colima con rumbo hacia la Baja California. Allí fundó una colonia el 3 de mayo de ese año, pero el virrey Antonio de Mendoza la mandó retirar a los pocos meses. Tras este fracaso, Cortés envió dos de sus barcos para que navegaran costeando hacia el sur auxilio de su pariente Francisco Pizarro, que estaba en guerra con Almagro, iniciando con ello una actividad comercial con el Perú. Este viaje fue el primero de tipo comercial entre Acapulco y Piura, al que siguieron otros.

Hernán Cortés realizó su cuarta y última expedición en julio de 1539. Para entonces Cortés tenía nueve barcos de buena factura, todos construidos en su astillero de Tehuantepec. Puso la expedición al mando de Francisco de Ulloa, que partió de Acapulco con tres barcos: el ”Santa Águeda”, el ”Santo Tomás” y ”La Trinidad”. Ulloa navegó por las costas occidentales de la California desde el cabo San Lucas, al sur de la península, hasta la bahía de la Magdalena, la isla de los Cedros, alcanzando los 33º de latitud, al norte del actual San Diego, demostrando con ello que California era una península y no una isla, como se creía hasta entonces. Mientras tanto, Cortés mantenía en Tehuantepec otros cinco barcos dispuestos a auxiliar o reforzar la expedición de Ulloa, pero el virrey Mendoza se lo impidió. De esta forma Hernán Cortés acabó con sus deseos de explorar y conquistar más tierras hacia el Poniente por el Mar del Sur.

En 1540 Hernán Cortés viajó a España para reclamar sus derechos. Nunca regresó a Nueva España, pues murió en 1547 en Castilleja de la Cuesta, Sevilla. La actividad del astillero de Tehuantepec prosiguió durante su ausencia dirigida por su familia, pero decayó alrededor de 1550, tres años después de la muerte de Cortés, por la competencia que le hacían otros puntos de la costa que habían obtenido de la corona permiso para construir barcos en el Pacífico. En 1553 se destinaron dos barcos al comercio con el Perú, otro para el de Panamá y un cuarto para llevar cargas de sal a Nicaragua. El último barco construido en el astillero de Tehuantepec fue el “Santi Spiritus”, que sin embargo nunca llegó a botarse.

El río Coatzacoalcos es muy ancho y profundo en su desembocadura. Su navegabilidad llamó la atención de los virreyes españoles de la Nueva España como una vía de comunicación practicable entre Veracruz y Tehuantepec para continuar el viaje hacia el Perú y las costas occidentales del virreinato. Durante todo el siglo XVI y parte del XVII se practicó este recorrido con relativa frecuencia, navegando por el río Coatzacoalcos y finalizando a pie con porteadores por caminos de tierra hasta llegar a Tehuantepec y al Mar del Sur. Un ejemplo de su empleo son los 5.200 indios que empleaba el astillero de Tehuantepec en 1556 para transportar los materiales por este camino.

En 1550, Antonio de Mendoza y Pacheco, vierrey de Nueva España, fue nombrado virrey del Perú, y se dirigió a la Ciudad de los Reyes (hoy Lima) atravesando del “camino de Cortés” por el rio Coatzacoalcos hasta Tehuantepec, viajando en canoa y contratando porteadores indios para llevar su abultado equipaje hasta el puerto de Huatulco, para embarcar allí y seguir viaje hasta el puerto de Tumbes. Esta era la ruta normal para viajar en aquellos años desde la costa atlántica de Nueva España hasta el Perú[03].

La necesidad de contratar indios como porteadores inclinaba a los virreyes a tratar de buscar otro camino alternativo o buscar en el istmo un trayecto donde pudiera construirse un camino para carruajes. En 1580, el explorador Francisco Gali, que se haría más tarde famoso por el descubrimiento de la bahía de San Francisco y la exploración de las islas Hawaii, fue encargado para recorrer y registrar el ”camino de Cortés” por el istmo de Tehuantepec. Sus trabajos se recogen en sendos mapas de ambos extremos del istmo fechados en abril y septiembre-octubre de 1580, que muestran la viabilidad de hacer navegable el río Coatzacoalcos como paso interoceánico[04].



Mapa de la desembocadura del rio Coatzacoalcos dibujado por el navegante sevillano Francisco Gali en 1580 (Fuente: Manuel Morato Moreno, "Mapa del río Coatzacoalcos (1580): Primera cartografía del istmo de Tehuantepec", en el sitio web de Academia Edu).

En 1584 se ordenó al alcalde de Tehuantepec, Cristóbal Delgado, que hiciera otro reconocimiento del istmo en busca de caminos alternativos. No debió de tener éxito, porque siete años después, en 1591, el nuevo virrey de Nueva España, Luis de Velasco y Castilla ordenó al alcalde de entonces de Tehuantepec, Diego Terrazas, que practicase otro reconocimiento. El alcalde Terrazas junto con el práctico Pedro de Saravia encontraron un trayecto practicable para hacer un camino, pero no fue hasta la llegada del nuevo virrey, Gaspar de Zúñiga y Acevedo, que el proyecto no tomó cuerpo, de forma que en 1603 y 1604 “[...] con pocas leguas de camino por tierra, y ese en carros, se ha llevado cantidad de artillería y de buen peso ahora dos años, y otro tanto se ha hecho este y pasado juntamente unas anclas. Y demás de lo que esto ofrece de comodidad para el pasaje de estos géneros tan necesarios en las naos de Filipinas y en la misma Manilla".

En 1611 todavía hay referencia del uso del "camino de Cortés" mejorado para el tránsito de carretas, que los virreyes cuidaban para evitar que la frondosidad de la selva y el bosque lo cegaran, de forma que personas y mercancías pudieran viajar desde Veracruz a Acapulco, y desde aquí al Perú o a Manila. Con el paso del tiempo, el "camino de Cortés" dejó de utilizarse, por lo que no tenemos muchas noticias del uso que durante el siglo XVII se hizo de él, ya que los intereses de control del comercio se se habían traladado a la ciudad de Oaxaca y otros lugares del interior [05].

A comienzos del siglo XVIII renació el interés por la zona. Su abundante riqueza maderera hizo que el virrey don Juan Vázquez de Acuña, primer marqués de Casa Fuerte, criollo nacido en Lima, quisiera establecer un astillero en la desembocadura del río Coatzacoalcos. Siguiendo la política de ministro José Patiño de revitalizar y fortalecer la Armada española, en 1730 el virrey envió al lugar al comisario de Marina don Juan Pinto para supervisar la construcción del astillero e iniciar los trabajos para un navío de línea. En 1734 finalizó la construcción del navío "Nueva España", de 60 cañones. Sin embargo, la mala organización del astillero y las enfermedades ocasionadas por el clima hicieron que los costes superaran con creces las construcciones que se hacían en el cercano astillero de la Habana, fundado en 1570 y remodelado en 1725. El asunto llegó a oidos de Patiño, quien envió al teniente general de la Armada don Rodrigo de Torres, cuyo informe ocasionó que el virrey cerrara el astillero y la construcción de barcos se centralizara en el astillero de la Habana. La única actividad naval que permaneció en el istmo fue la tala de árboles para el astillero de la Habana, controlada por diferentes contratos entre la corona y asentistas criollos, cuyos troncos eran depositados en la orilla del río Coatzalcoalcos y recogidos y transportados por barcos del rey[06].


A partir de 1761 la tranquilidad con que España regía sus territorios de Nueva España se vio alterada por las noticias que comenzaron a llegar a la corte sobre las exploraciones rusas en las costas del Pacífico norte. Este hecho impulsó a España a iniciar una exploración sistemática de la costa del Pacífico norte del virreinato de Nueva España que le llevaría en pocos años a reconocer las lejanas islas de Alaska y el mar de Bering y a sembrar la costa norte de asentamientos, alguno tan alejado como en la bahía de Nootka, en la isla de Vancouver. En el Archivo General de Indias se conservan más de una veintena de cartas, informes y mapas intercambiadas entre el embajador de España en Rusia, los secretarios de Estado y de Marina, y el virrey de Nueva España sobre los avances de los rusos en aquellas costas.

El primero en informar del que tenemos noticias fue embajador español en la corte de San Petersburgo, don Pedro de Góngora y Luján, marqués de Almodóvar, quien había recibido instrucciones del gobierno para que informase acerca de las expediciones que los rusos estaban haciendo en las aguas del Pacífico norte desde las costas de sus dominios asiáticos. El 7 de octubre de 1761, el marqués envió al ministro de Estado español, don Ricardo Wall y Devereux, un informe sobre los descubrimientos rusos realizados hacia el este desde la península de Kamtchatka en dirección a California, describiendo las dos expediciones del capitán Vitus Bering y sus oficiales de los años 1728-29 y 1740-41.

En la primera expedición, Bering comprobó que Asia y América no estaban unidas por tierra. En la segunda expedición, Bering descendió rumbo Sureste hasta los 46 grados de latitud norte, aproximadamente a la altura de la desembocadura del rio Columbia, que actualmente divide los estados norteamericanos de Washington y Oregón; al navegar varios días sin hallar tierra, Bering cambió a rumbo Noreste hasta tocar tierra a los 56 grados de latitud, en algún punto de las costas de la actual Alaska lindante con la Columbia Británica, distante unos 3.500 km al norte de la actual San Diego. El marqués advirtió que de haber seguido el rumbo Sureste original, los rusos hubieran llegado sin duda a algún punto español de la costa californiana. También llamó la atención sobre el hecho de que algunos en la Corte rusa llamaban a aquellas tierras la "Nueva Rusia", y alertó de la posibilidad de que los rusos llevasen a cabo una tercera expedición muy pronto[07].



Navegaciones del capitán Bering en 1728-29 y 1740-41 (Fuente: elaboración propia en un mapa de Google Maps).

En 1764 el nuevo embajador español en la corte rusa era don Álvaro de Navia Osorio y Bellet, vizconde de Herrería. Entre ese año y 1767, el vizconde remitió al marqués de Grimaldi, el ministro de Estado de entonces, tres nuevos informes sobre los avances rusos en el Pacífico norte, diciendo en ellos que varios comerciantes en pieles de esa nacionalidad habían desembarcado en unas islas y en algunos lugares de tierra firme americana entre los 70 y 60 grados de latitud, que unas islas habían sido bautizadas como Aleutianas y que el gobierno ruso estaba preparando una nueva expedición al mando de un oficial alemán[08]. Como consecuencia de todas estas noticias, en enero de 1768, el gobierno alertó al virrey de Nueva España, marqués de la Croix, instruyéndole para que el gobernador de California estuviera atento y frustrase cualquier intento ruso de acercarse por aquellas costas[09].

La reacción española fue inmediata y no se hizo esperar. En San Blas, localidad ubicada en la costa pacífica de Nueva Galicia (hoy estado mejicano de Nayarit), existía desde antiguo un apostadero con puerto y un pequeño astillero para el comercio con las costas de Sonora, al Norte, y de la Baja California; además, San Blas era uno de los puertos de arribada del galeón de Manila en la costa de Nueva España antes de llegar a Acapulco. En 1768, tras recibir las instrucciones de la Corte de Madrid, el virrey decidió que este puerto fuese el punto de partida para las futuras expediciones marítimas hacia la Alta California.

Al año siguiente, 1769, el visitador don José Gálvez, quien se hallaba en el virreinato de Nueva España desde 1765 para asegurar el cumplimiento de las leyes reales y proponer modificaciones en la administración, mejoró las capacidades del astillero en San Blas y creó en la localidad una escuela naval, un centro astronómico y un hospital, convirtiendo San Blas en un departamento naval. Don Gaspar de Portolá, nombrado primer gobernador de California desde hacía dos años, fue el encargado de dirigir las primeras expediciones marítimas y terrestres, que culminarían en septiembre de ese mismo año con la fundación del presidio de San Diego y en junio del siguiente, 1770, con la del presidio de Monterrey. Junto a estas fundaciones, los franciscanos de fray Junípero Serra, que acompañaban a los expedicionarios, erigieron sendas misiones religiosas.

Mientras tanto, las noticias de las actividades rusas seguían llegando a la corte de Madrid. El nuevo embajador español en San Petersburgo era don Francisco Antonio de Lacy, conde de Lacy. Continuando con la labor de sus predecesores, en octubre de 1772 remitió al marqués de Grimaldi una carta en la que adjuntaba la traducción al francés de las órdenes que el gobierno ruso había enviado en 1769 a los gobernadores del extremo oriental de sus dominios, incluyendo el de Kamtschatka. Las disposiciones defensivas citadas en el documento y la mención a ciertas conversaciones con los ingleses dejaban entrever el temor de los rusos a una posible invasión española en Kamtschatka. Parece ser que los rusos se enteraron de las expediciones españolas de aquel año en la Alta California a través de su embajador en Madrid, barón de Stalkelberg[10].

Apenas cuatro meses después, el 7 de febrero y el 19 de marzo de 1773, el conde de Lacy informó del viaje de exploración del capitán Tcherikow a las costas americanas entre 1769 y 1771, quien ya había estado en aquellas mismas aguas treinta años antes como segundo del capitán Bering; también informó de la expedición del año 1764, en que los rusos exploraron las costas americanas desde entre los 65 y 49 grados de latitud, recorriendo desde el estrecho Bering hasta las proximidades de la isla de Nootka; y del establecimiento de un puesto comercial ruso en la costa americana frente al estrecho de Bering, en los 64 grados de latitud. La información fue puesta inmediatamente en conocimiento del virrey de Nueva España[11].

Al mes siguiente, con fecha 23 de abril, el conde remitió al marqués de Grimaldi un mapa editado en ruso donde había señalado los cuatro establecimientos que los rusos habían fundado en aquella zona y en el que alguien, con muy buen criterio, había escrito en francés que “los españoles han hecho este descubrimiento los primeros”[12].



Mapa editado en Rusia que muestra los descubrimientos realizados por ellos. Tiene cuatro marcas hechas a mano que muestran los asentamientos rusos en la zona: dos al norte del paralelo 65º (uno de ellos en tierra firme), y dos frente a Kamtkatka, encima del paralelo 55º: la isla de Bering y la isla de Midnoisrow. En la costa americana, entre los paralelos 45º y 50º está escrita a mano la siguiente frase en francés: "Los españoles han hecho este descubrimiento los primeros" (Fuente: AGI, MP-MEXICO, 526BIS).

No habían pasado dos semanas cuando el 7 de mayo el conde de Lacy envió otro informe diciendo que “son tan vastos los proyectos de esta Corte, que tiene un plan formado de hacer una invasión en la China ... [y] ... una expedición marítima en el Kamtschatka contra el Japón”; el conde añadía que, si bien creía que el proyecto no se llevaría a cabo mientras durase la guerra contra los turcos en la que Rusia estaba inmersa por entonces, los rusos, no obstante, estaban reuniendo un ejército de 25.000 soldados con milicias de Siberia y varios regimientos de la Guardia, habían mandado construir embarcaciones de guerra en Kamtschatka, y habían designado a un general inglés llamado Lloyd, que se encontraba de servicio en el ejército ruso desde hacía un año, como jefe de la expedición[13].

Cuatro días después envió el dictamen de un conocido profesor de la Real Academia de Ciencias rusa en el que aconsejaba al gobierno de Catalina II enviar una escuadra a Kamtschatka para “continuar después sus conquistas ventajosas a este Imperio el que, según él, tiene más derecho que ninguna otra Potencia a la América porque antiguamente aquel País se ha poblado con habitantes de Siberia”[14].

El 24 de mayo de 1771, el capitán general Cuba, don Antonio Bucareli, fue nombrado nuevo virrey de Nueva España. Informado de las actividades rusas por el secretario de Estado de Marina[15], el virrey Bucareli reaccionó fomentando las exploraciones y fundaciones en la costa del Pacífico norte para hacer efectiva la presencia española en la zona; en 1773 preparó una expedición marítima al mando del alférez de fragata don Juan José Pérez Hernández que zarpó en 1774 y llegó en su navegación hasta la isla de Nootka[16].



Desde los puertos de San Blas y La Paz, y desde el presidio de Tubac, en Sonora, los virreyes De la Croix y Bucareli establecieron los asentamientos españoles de la Alta California y llegaron hasta Alaska en sus exploraciones marítimas (Fuente: elaboración propia en un mapa de Google Maps).

Durante su mandato, el virrey mandó realizar otras dos exploraciones más, capitaneadas por los tenientes de navío Bruno Hezeta, Juan Francisco de Bodega y Cuadra e Ignacio Arteaga y Bazán, que tomaron posesión en 1775 de la bahía de Bucareli en los 55º de latitud, y exploraron la península de Kenai y la isla de Kodiak en Alaska en 1779. Además, aumentó el número de fundaciones españolas en la Alta California (San Antonio y San Gabriel en 1771, San Luis en 1772, San Francisco en 1776, Santa Clara y San Juan en 1777), consolidó los nuevos presidios y misiones con la creación de la Comandancia General de las Provincias Internas con su capital en Monterrey (1776) y fomentó la comunicación entre los establecimientos de la costa californiana con el presidio de Tubac, en Sonora[17].


Conocedor el virrey Bucareli que en la fortaleza de San Juan de Ulúa había habido Artillería procedente de Manila, que tuvo que atravesar con toda seguidad el "camino de Cortés" de costa a costa, una de las propuestas que el virrey hizo al gobierno fue tratar de construir un canal que uniera los océanos Atlántico y Pacífico para transportar artillería y provisiones desde la península Ibérica hasta los nuevos asentamientos de la Alta California sin tener que llevarlos desde el puerto de Manila; las razones eran dos: acortar plazos en el transporte, pues las comunicaciones del virreinato con la península ibérica eran mucho más agiles que con las islas Filipinas, y disponer de piezas de la península, que estaban mejor fundidas que las piezas filipinas, pues las existentes en san Juan de Ulúa tuvieron que retirarse a España por inútiles [18].

La idea de unir con un canal ambos océanos no era nueva: a finales del siglo XVII, en 1698, el banquero inglés William Patterson había propuesto al rey Guillermo II abrir un canal similar en el istmo de Panamá, que presenta una anchura de unos 50 km en su punto más estrecho, “... para dar leyes a ambos mares y para ser árbitros del comercio del mundo”[19]. Sin embargo, Bucareli no eligió el istmo de Panamá, sino la zona elegida por Hernán Cortes para transportar piezas de artillería y pertrechos de costa a costa: el istmo de Tehuantepec.

El virrey Bucareli escogió al coronel Ingeniero en jefe don Agustín Crame para que estudiara la viabilidad del proyecto e hiciera un reconocimiento del terreno entre el río Coatzacoalcos en la costa atlántica hasta el istmo de Tehuantepec en el Pacífico. Ambos personajes habían coincidido en la isla de Cuba durante seis años, entre 1765 y 177, cuando el virrey era el capitán general gobernador de la isla y el coronel uno de los oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros enviados a Cuba por la corona para estudiar un plan de defensa y mejorar las fortificaciones de la isla. En aquellos años ambos oficiales se conocieron bien, y Bucareli supo de las habilidades con explosivos que tenía Agustín Crame gracias a su experiencia en la construcción del canal de Campos en la península veinte años atrás. El coronel Crame ejercía en aquellos momentos como gobernador del castillo de san Juan de Ulúa de Veracruz, por lo que estaba cerca del lugar. Inició el reconocimiento en diciembre de 1773, recorriendo el istmo desde Tehuantepec hacia el norte.

El 2 de enero de 1774, el coronel Crame fechó su primer informe al virrey Bucareli, quien lo envió el 27 de enero al secretario de Marina e Indias, el teniente general frey don Julián de Arriaga[20]. En este primer informe, el coronel Crame dijo que había encontrado “... no solo el camino por donde pudo pasar la Artillería, sino por donde efectivamente pasó...”, indicando el camino recorrido por tierra desde Tehuantepec atravesando la sierra hasta llegar al río Matalengo, que es el primer afluente del rio Coatzalcolcos, sin descartar que hubiesen llegado al segundo afluente, el rio Saravia, para continuar desde allí con canoas hasta desembocar en el cauce del rio Coatzacoalcos y llegar navegando a su desembocadura en el Atlántico. La Artillería a la que hace referencia el coronel Crame en su informe no es la de Hernán Cortés, sino a la transportada de costa a costa a principios del siglo anterior por el virrey Zúñiga.

También dijo que era posible comunicar ambos mares por tierra y por río, que en la zona ”ofrece buena disposición el terreno y aun mejor los ríos”, que habría que atravesar alguna loma mediante el empleo de minas, que la parte sur ”es todo el terreno perfectamente llano y sin obstáculo alguno para la navegación” y que, si bien no hay ningún puerto construido, ”hay buenos surgideros y proporción para formarlo sin excesivo gasto”; sobre la parte norte, afirma que ”la Barra de Goazacoalcos (sic), según los mejores informes, es imbariable, suficiente para fragatas, y no mui dificil proporcionarla para Navíos, pero que esto se verá bien para informar mejor”.

Al llegar a la desembocadura del rio Coatzacoalcos en el golfo de Méjico, el coronel Crame retomó el camino de vuelta hasta Tehuantepec por el mismo sitio para completar el reconocimiento del istmo en los dos sentidos. Finalizada la tarea, el coronel elaboró un mapa en cuyo margen derecho escribió su segundo informe al virrey, fechado el 20 de febrero de 1774, que recoge sus conclusiones y recomendaciones[21].

Recorrido por el istmo de Tehuantepec que se refleja en el informe del coronel Ingeniero en jefe don Agustín Crame, realizado entre diciembre de 1773 y febrero de 1774. Los puntos A, B, C y D se corresponden con los situados en su mapa. En el punto A embarcó la Artillería que se trasladó en el siglo XVII hacia San Juan de Ulúa, pudiendo seguir el resto del trayecto en canoa y barco. Los puntos B, C y D señalan los lugares donde podría abrirse un camino de ruedas, que vemos ahora materializado en la carretera 185. Desde Chivela y 40 km a su derecha se encuentra la abertura en la sierra que cita Crame en su informe (Fuentes: Mapa de la izquierda: elaboración propia en un mapa geográfico de la costa Sur de Veracruz hasta el Golfo de Tehuantepec, sacado del hidrográfico de la marina, del de Don Tomás López de 1783, y del que levantó el Señor Director de Ingenieros Don Miguel del Corral, tomado de cada uno lo más correcto. Biblioteca Virtual de Defensa, Ref: MEX-1/13. Mapa de la derecha: Elaboración propia sobre un mapa de Google Maps).

En su segundo informe, el coronel Crame fijó la distancia entre los dos extremos del istmo en 60 leguas, unos 250 km. Sobre el rio Coatzacoalcos, escribió que en su desembocadura tenía un fondo invariable de 24 palmos de agua en marea media, con una zona que descendía a los 18 palmos, lo que significa que era un puerto muy apto para fragatas, y que con poco costo podría habilitarse para navíos de línea. Sobre su navegabilidad, confirmó que el río podía recorrerse unas 40 leguas con embarcaciones grandes, pues río arriba la anchura entre orillas era de entre 200 y 400 varas, equivalente a entre 167 y 334 metros, ”con fondo suficiente para embarcaciones mayores, y para goletas y balandras hasta el “cerrillo de Guapilolopa[22], lugar situado a unos 80 km desde la desembocadura del río; desde allí se podía seguir navegando otros 80 km más hasta un lugar llamado Malpaso", situado entre los afluentes Sarabia y Malatengo, desde donde la travesía hasta Tehuantepec, distante todavía unos 90 ó 100 km en línea recta, se continuaba a pie.

El coronel continua describiendo los primeros kilómetros del camino por tierra, diciendo que eran de continuas lomas no muy altas, hasta desembocar en una zona de sabana que ”es tierra casi llana hasta las inmediaciones de San Juan de Guichicobi; el corto trayecto hasta el rio Matalengo era algo quebrado, pero una vez allí el camino volvía a tornarse una sucesión de lomas suaves hasta llegar a Tehuantepec. La sierra que conectaba Nueva España con Guatemala por la costa sur ”está interrumpida entre Santa María de Petapa y San Miguel en un tramo de unos 40 km, y por este hueco el camino hacia el sur atravesaba la sierra desde la Hacienda de Chivela hasta llegar a San Gerónimo, distante unos 45 km[23]. El coronel Crame añade que ”poner en buen estado” esta parte del camino es lo que generaría mayor gasto. Desde San Gerónimo tan solo restaban los últimos 40 km en línea recta hasta llegar a la ciudad Tehuantepec, fundada a 18 km de la costa.

A continuación, el coronel Crame describe el que pudo ser el trayecto recorrido por la Artillería a principios del siglo XVII en su traslado por el istmo hasta San Juan de Ulúa. Situa en el mapa el punto de posible embarque en el rio Malatengo, sin descartar que se hiciese en el rio Sarabia, desde donde siguió navegando hasta su confluencia con el rio Coatzacoalcos y hasta su desembocadura en el golfo de Méjico. Añade que el cauce del río Malatengo es solo adecuado para la navegación en la época de lluvias, por lo que recomienda aprovechar las suaves lomas existentes campo a través hasta el rio Sarabia para construir un camino hasta este último. También cita la posibibilidad de unir un par de rios con canales en el tramo sur del camino.



Mapa del istmo de Tehuantepec, confeccionado por el coronel Ingeniero en jefe don Agustín Crame, en cuyo margen derecho escribió su segundo informe para el virrey Bucareli con fecha de 20 de febrero de 1774 (Fuente: AGI, MP_MEXICO, 302).

Como conclusión, el coronel finaliza diciendo que ”la disposición de los ríos, la sierra que está como interrumpida entre Santa María de Petapa y San Miguel y la buena proporción que ofrece el terreno, hacen conocer que no fuera empresa muy difícil, ni de excesivo gasto, la comunicación de los dos Mares”.

Entregado el informe al virrey, el coronel Agustín Crame regresó a su destino en el castillo de san Juan de Ulúa. El 27 de marzo, el virrey Bucareli envió el informe al ministro de Estado de Marina, don Julián de Arriaga, concluyendo que el coronel Crame hacía demostrado la "facilidad de transportes de lo que se necesite para los Nuevos establecimientos, para fomentar los reconocimientos, o para quanto el Rey resuelva, sin tanto gasto, como sufre hoy la Real Hacienda en quanto se conduce para el Astillero de San Blas, ni el tiempo que se perdería recurriendo a Manila."[24]


Hasta el 26 de agosto de 1776 el virrey Bucareli no ordenó un segundo reconocimiento más en firme del istmo con objeto de poner el proyecto en marcha. Los encargados de la tarea fueron el coronel Ingeniero en segundo don Miguel del Corral y el capitán de Fragata don Joaquín de Aranda, que recomendaron arreglar el tramo de tierra, si bien descartaron el empleo de la desembocadura del rio Coatzacoalcos para barcos pesados. Sin embargo, la amenaza de una nueva guerra contra Inglaterra se cernía en el horizonte. La guerra de independencia de las Trece Colonias norteamericanas había empezado en 1775 y España apoyaba subrepticiamente a los rebeldes. La amenaza de un nuevo conflicto hizo que los trabajos de Del Corral y Aranda se decantasen más por el reconocimiento de la defensa del golfo de Méjico. Por ello, su trabajo incluyó el reconocimiento de un lugar de la costa llamado Alvarado, a unos 70 km al sureste de Veracruz, y el cercano pueblo de Tlacotalpán, con objeto de estudiar la posible instalación de un astillero, y el de otros lugares de la costa desde el norte de Veracruz hasta el río Coatzacoalcos[25].

Las expediciones marítimas al Pacífico norte enviadas por el virrey en 1774, 1775 y 1779 demostraron que el peligro ruso no se materializaba, lo que unido a que España declaró la guerra a Inglaterra el 16 de julio de 1779, hicieron que el proyecto del canal interoceánico fuera finalmente desechado por el gobierno. Lo que no se desechó fue el uso del istmo para comunicar ambos oceanos por el tradicional "camino de Cortés". En 1789 el río Coatzacoalcos se navegaba hasta un embarcadero que se habilitó en un punto del rio Saravia; desde allí el camino se había mejorado y pasaba por San Juan de Guichicovi y Santa María de Petapa hasta Tehuantepec. En 1804, el viaje con recuas de mulas por el Camino Real entre Oaxaca y Veracruz se hacía en tres meses, mientras que el cruce del istmo entre sus dos extremos se hacía en diez diez a la mitad de coste por carga[26].



Mapa del istmo de Tehuantepec, formado por la Comisión Mejicana que exploró el istmo en 1871 (Fuente: Biblioteca Nacional de España, BNE Virtual).

El gobierno virreinal de Nueva España nunca acabó de realizar ningún canal interoceánico en el istmo de Tehuantepec, pero su idea siempre estuvo presente en la mente de muchos. Las Cortes de Cádiz lo tomaron en consideración, y en su sesión del 30 de abril de 1814 concedieron la autorización y un premio para la construcción de un canal navegable en el istmo de Tehuantepec, entre el río Goazalcoalcos y el río Chimalapa, uno de los afluentes del rio Tehuantepec, a cargo de los fondos del consulado de Guadalajara[27]. Después de la secesión del Virreinato de Nueva España en 1823, el proyecto de construcción de un canal interoceánico en el istmo de Tehuantepec pasó a la nueva República de Méjico, quienes tuvieron que lidiar con los intereses de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia por hacerse con el control del mismo. Pero esa es otra historia. Hasta la fecha el canal sigue sin haberse construido.




NOTAS:

[01] Anónimo, op. cit.

[02] En 1774, el coronel Ingeniero en jefe don Agustín Crame cifró la distancia del estrecho en 60 leguas de Castilla de cinco mil varas castellanas cada una. La vara castellana mide 0,835 metros, por lo que una legua de Castilla mide 4.175 metros.

[03] Machuca, op. cit., párrafos 13 y 16.

[04] Moreno y Gentil, op. cit.

[05] Machuca, op. cit., párrafos 18, 19 y 20.

[06] Reichert, op. cit.

[07] Carta del marqués de Almodóvar, del 7 de octubre de 1761 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documento 1).

[08] Cartas del vizconde de la Herrería, del 30 de abril y 18 de septiembre de 1764, y 31 (sic) de noviembre de 1767 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documentos 2, 3 y 4).

[09] Oficio al virrey de Nueva España, de 23 de enero de 1768 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documento 5).

[10] Carta nº 15 del conde de Lacy, de 22 de octubre de 1772 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documento 6).

[11] Cartas nº 19 y 35 del conde de Lacy, de 7 de febrero y 19 de marzo de 1773. AGI, ESTADO, 86B, N.100, documentos 7 y 8. También, oficio a Julián de Arriaga de 19 de marzo de 1773 (AGI, ESTADO, 86B, documento 9).

[12] Carta nº 52 del conde de Lacy, de 23 de abril de 1773 (AGI, ESTADO, 86N, N.100, documentos 10 y 11). El mapa está archivado con la referencia AGI, MP-MEXICO,526BIS.

[13] Carta nº 64 del conde de Lacy, de 7 de mayo de 1773 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documento 12). El general inglés es el mariscal de campo Henry Humphrey Evans Lloyd (1718-83), quien a lo largo de su carrera militar combatió en los ejércitos francés, escocés, austriaco, prusiano y ruso. en 1773 estuvo al mando de una división del ejército ruso contra los turcos. Publicó varios libros sobre pensamiento militar y el arte de la guerra basados en sus experiencias, que fueron objeto de estudio por parte de pensadores militares, entre ellos George Washington, JFC Fuller y George S. Patton.

[14] Carta nº 70 del conde Lacy, de 11 de mayo de 1773 (AGI, ESTADO, 86B, N.100, documento 15).

[15] Oficio de Julián de Arriaga, de 11 de abril de 1773 (AGI, ESTADO, 20, N.1, documento 2).

[16] Cartas nº 1048 y 1086 del virrey Bucareli, de 27 de julio y 27 de agosto de 1773. (AGI, ESTADO, 20, N.1, documento 1 y AGI, ESTADO, 20, N.2).

[17] Alfonso Mola, op. cit.

[18] Carta nº 1182 del virrey Bucareli, de 26 de septiembre de 1773 (AGI, ESTADO, 20, N.4, documento 1).

[19] Tlacxani Segura, op. cit.

[20] Carta nº 1258 del virrey Bucareli, de 27 de enero de 1774, adjuntado el primer informe del coronel Crame de 2 de enero (AGI, ESTADO, 20, nº 6).

[21] Mapa e informe del coronel Ingeniero en jefe don Agustín Crame sobre el Ystmo de Tecoantepeque y curso del Rio de Goazacoalcos, fechado en Mexico el 20 de febrero de 1774 (AGI, MP-MEXICO, 302).

[22] Coapiloloya es actualmente un poblado de unos 200 habitantes construido junto al río Coatzacoalcos.

[23] San Gerónimo es hoy la población bautizada como Ciudad Ixtepec. La distancia actual por las carreteras 185 y 185D hasta Chivela son 45 km.

[24] Carta nº 1353 de don Antonio Bucareli y Ursúa, virrey de Nueva España, a don Julián de Arriaga, secretario de Estado de Marina, informando sobre el resultado del reconocimiento del istmo de Tehuantepec realizado por el coronel Ingeniero en Jefe don Agustín Crame (AGI, ESTADO, 20, nº 9).

[25] Siemens y Brinckmann, op. cit. Incluye la transcripción completa del informe de Del Corral.

[26] Machuca, op. cit., párrafo 52.

[27] Machuca, op. cit., párrafo 53.